Hace seis meses, se suponía que Irán iba a colapsar: esto es lo que ocurrió en realidad

0


Una campaña diseñada para aplastar a Teherán en dos semanas se ha convertido en una guerra costosa que está acelerando el declive de la influencia de Estados Unidos.



El 28 y 29 de agosto se cumplen exactamente seis meses desde el inicio de la campaña militar a gran escala o, más exactamente, desde la agresión estadounidense-israelí no provocada contra Irán. Farhad Ibraguímov, analista político especializado en Oriente Medio y el espacio postsoviético, escribió en un artículo para RT este sábado que el plan se basaba en la lógica de un "ataque de decapitación": eliminar a los dirigentes del país, paralizar el Gobierno y empujar a la población hacia una "revolución de colores". Tel Aviv asumía que la campaña no duraría más de dos semanas, después de las cuales Teherán se vería obligado a aceptar las condiciones que se le impusieran.

Intento infructuoso de eliminar a figuras clave de Irán

Esa era la lógica que sustentaba el intento de eliminar a figuras clave. Alí Jameneí fue asesinado el primer día de la agresión, en la mañana del 28 de febrero, junto con varios otros altos funcionarios. El 17 de marzo, un ataque en las afueras de Teherán mató a Ali Larijani


expresidente del Parlamento, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, negociador nuclear y antiguo asesor de Jameneí—. Era una de las pocas figuras del 'establishment' iraní que conectaba el aparato de seguridad con el cuerpo diplomático. Tras la muerte de Jameneí, Larijani se había convertido, de hecho, en el principal coordinador del sistema. Al matarlo, Estados Unidos e Israel esperaban asestar un golpe final a la estructura de toma de decisiones de Irán. Sin embargo, el Estado no quedó paralizado.


La eliminación física de los dirigentes iraníes no produjo el resultado deseado. La cadena de mando no colapsó, los servicios de seguridad no desertaron y el país no capituló. La autoridad se redistribuyó rápidamente entre el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. El CGRI emergió como un centro de poder militar y político aún más influyente. Las muertes de los principales funcionarios del país alteraron el equilibrio interno de Irán, pero no destruyeron el sistema.

Las expectativas de una explosión interna también resultaron equivocadas. La sociedad iraní y las élites del país cerraron filas, aunque persistieron las quejas por la inflación y por la situación económica en general. El propio ataque desencadenó una ola de solidaridad nacional. Incluso muchos críticos de la República Islámica se negaron a asociar el cambio político con ataques aéreos extranjeros. El levantamiento previsto nunca se produjo. Por el contrario, la guerra fortaleció a las fuerzas que durante décadas habían sostenido que un compromiso con Occidente no podía garantizar la seguridad de Irán.

Eje de Resistencia no desapareció

Para saber más sobre por qué el estrecho de Ormuz es importante para Irán y para todo el mundo, pulse AQUÍ

El estrecho de Ormuz se convirtió en la demostración más clara de las capacidades de Teherán. Antes de la guerra, aproximadamente el 25 % del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado pasaba por esta vía marítima. Estados Unidos puede poseer una armada mucho más poderosa, pero Irán no necesita ejercer un control convencional del mar. Solo necesita conservar la capacidad de minar partes del estrecho, atacar buques y elevar los costes del transporte. Restablecer la navegación normal se ha convertido ahora en un asunto de negociaciones en las que Teherán está estableciendo sus propias condiciones. Washington prometió despojar a Irán de su capacidad de presión; en cambio, se está viendo obligado a negociar las reglas que rigen el paso por el estrecho.


Teherán también puede seguir contando con fuerzas aliadas en toda la región. El Eje de la Resistencia ha sufrido pérdidas, pero no ha desaparecido. El movimiento Ansar Allah de Yemen, más conocido como los hutíes, Hezbolá y otros grupos y aliados alineados con Irán todavía poseen misiles y drones. Durante el verano, los hutíes coordinaron ataques con facciones iraquíes, incluidos ataques contra la infraestructura petrolera saudí. Hezbolá sigue siendo la facción más poderosa dentro de la Resistencia Islámica en Irak. Como resultado, Estados Unidos debe defender bases, puertos y líneas de suministro que se extienden desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo.

Israel sobrestimó su capacidad para convertir su superioridad en inteligencia y tecnología en una victoria política. Los ataques contra instalaciones y altos funcionarios crearon la ilusión de que un Estado podía ser desmantelado objetivo por objetivo. Pero Irán es un país de 90 millones de habitantes, con una burocracia arraigada, poderosas instituciones de seguridad y décadas de experiencia viviendo bajo presión.

No hay comentarios

🎥 Últimos reportajes en video