Camioneta roja recorrió nuestros barrios: partió Ramón Encarnación, el primer distribuidor de leche
Por Diego Torres
Santo Domingo Este RD. fue Ramón Encarnación, y se lleva consigo parte de la historia viva de nuestros pueblos. No necesitó empuñar un arma para ser un hombre de valor: su arma fue el trabajo, su trinchera fue la carretera, y su bandera fue la leche que llevaba a cada hogar con honradez y esfuerzo.
Hijo nativo de esta tierra, conoció al profesor Juan Bosch y vivió de cerca los ideales de justicia y dignidad. En los días de la Revolución de Abril de 1965, mientras muchos daban la vida por la patria, Ramón daba su trabajo: recorría las calles de la capital llevando leche a las familias. Esa fue su forma de servir: no con gritos, sino con hechos; no con violencia, sino con entrega diaria.
Fue el primero. Junto a sus hermanos Álvaro y Héctor, abrió camino donde nadie lo había hecho. Subía hasta San Antonio de Guerra, Bayaguana y El Carreto, cargaba su camioneta roja y bajaba repartiendo por cada barrio, cada calle, cada hogar. Conoció cada camino, cada familia, cada necesidad. Y siempre, siempre, con una sonrisa en los labios.
No tuvo hijos de su sangre, pero amó a sus sobrinos como nadie. No tuvo riquezas, pero dejó una riqueza que el dinero no compra: el respeto y el cariño de todo un pueblo.
Hoy que su camioneta roja ya no recorre las carreteras, queda su ejemplo: que también se sirve a la patria trabajando, que también se hace historia cumpliendo con el deber, y que también se puede ser grande siendo humilde y bueno.
Que Dios lo tenga en su santa gloria. Gracias, Ramón, por haber pasado por nuestras vidas. Tu ejemplo seguirá recorriendo los caminos que tú amaste.
Por: Al Instante a Diario
Publicado el 21 de agosto de 2026
