Bronx, Manhattan / New York.
Por Edward Burgos y Sheila Martínez
Una intensa tormenta de nieve mantiene totalmente paralizado este domingo al Bronx y a varias zonas aledañas del área metropolitana de Nueva York, provocando el cese casi total de actividades, calles intransitables y serias dificultades para la movilidad de miles de residentes..
Desde las primeras horas de la mañana, la caída constante y abundante de nieve cubrió calles, avenidas, aceras y vehículos, creando un escenario crítico que obligó a las autoridades a recomendar a la población permanecer en sus hogares y evitar cualquier desplazamiento innecesario.
En sectores del Bronx, la acumulación de nieve ha sido significativa, acompañada de bajas temperaturas y ráfagas de viento, lo que ha reducido la visibilidad y aumentado el riesgo de accidentes. Conductores quedaron varados, peatones enfrentan condiciones peligrosas y muchas vías principales presentan circulación limitada o totalmente detenida.
El impacto del fenómeno se extiende al transporte público, que opera con retrasos y servicios restringidos, mientras que escuelas, comercios y oficinas no esenciales permanecen cerrados. Asimismo, se han reportado cancelaciones y demoras en vuelos en aeropuertos cercanos, afectando a viajeros nacionales e internacionales.
Ante la magnitud de la tormenta, las autoridades municipales activaron protocolos de emergencia, desplegando equipos de limpieza, quitanieves y personal de respuesta rápida para despejar vías prioritarias y asistir a personas vulnerables. También se habilitaron centros de resguardo y calefacción para quienes lo necesiten, especialmente personas sin hogar.
Los organismos meteorológicos advierten que las condiciones climáticas podrían mantenerse durante el resto del día, por lo que reiteran el llamado a la prudencia, al uso adecuado de abrigo y a mantenerse informados a través de los canales oficiales.
Esta tormenta de nieve vuelve a poner en evidencia la fuerza del invierno en el noreste de Estados Unidos, dejando al Bronx y a gran parte de Nueva York sumidos en una jornada de pausa obligatoria, donde la prioridad es la seguridad y la protección de vidas.
