Santo Domingo, República Dominicana – 4 de enero de 2026
Por Diego Torres
Santo Domingo RD..El fracaso no siempre es producto de la falta de oportunidades, sino de la forma en que se piensa. Cuando una persona fracasa, muchas veces es porque se deja dominar por pensamientos negativos; en cambio, quien logra salir adelante es porque decide pensar bien, creer en sus capacidades y no rendirse ante las adversidades.
Existen personas que viven atrapadas en una mentalidad negativa, aun teniendo la opción de pensar de manera positiva. Lo más lamentable es que no solo se afectan a sí mismas, sino que también les molesta ver progresar a los demás. No les agrada que el vecino eche para adelante, que el compadre prospere o que la comadre mejore su situación. Incluso, en muchos casos, esta actitud se refleja dentro de la propia familia, entre hermanos, primos, sobrinos o tíos.
Esta forma de pensar, alimentada por la envidia y el egoísmo, termina convirtiéndose en un obstáculo para el desarrollo colectivo. En lugar de apoyarse mutuamente, algunas personas prefieren ver al otro estancado, creyendo erróneamente que el progreso ajeno les perjudica.
La situación se agrava cuando esta mentalidad se refleja en las parejas, donde en vez de crecer juntos, uno quiere estar por encima del otro. Esto debilita las relaciones y crea conflictos innecesarios en tiempos donde la unidad debería ser prioridad.
La República Dominicana atraviesa momentos de debilidad mental y emocional. Muchos ciudadanos están cayendo en la trampa de la negatividad, sin comprender que pensar mal no construye ni abre caminos. Por el contrario, el pensamiento positivo fortalece, motiva y permite avanzar.
Cambiar la forma de pensar puede marcar la diferencia entre el estancamiento y el progreso. Pensar bien no cuesta nada, pero vale mucho.
