Soto Lara explica porqué no es enemigo del alcalde Alfredo Martínez

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Por Manuel Soto Lara / Concejal ASDE-BIS
El alcalde del municipio Santo Domingo Este, el más oriental del Gran Santo Domingo en la Republica Dominicana, Alfredo Martínez, ha dicho en un programa televisivo matutino de amplia difusión que yo soy su enemigo.
Ciudad Oriental, en una publicación reciente, ha colgado un video, y se ha hecho eco de las declaraciones del alcalde en los términos siguientes: cito: “Martínez ha declarado que él tiene la mayoría en el Concejo de Regidores y solo se queja de uno solo de estos, Manuel Soto Lara, del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), de quien dice que es su enemigo “desde antes de las elecciones”. De 33 nosotros y aliados tenemos 16, pero son 15, porque el aliado, desde antes de las elecciones es enemigo nuestro; sin conocernos y sin nada, es un estilo”declaró el alcalde en entrevista concedida al programa Hoy Mismo, del canal 9 de la televisión abierta. Lo hizo en referencia a Soto Lara, (…)”. Y ello es más difícil cuando los alcaldes no son humildes. Y es imposible serlo cuando son arrogantes o corruptos. En estos dos casos, para no confrontar, el camino más expedito es el de la complicidad. En tal situación: ¡Que Dios me libre o me mate!
Una de las razones que podría conducir a percibir a un concejal de partido aliado como enemigo es la incapacidad para discernir entre un aliado leal y uno cómplice. ¿Dónde termina la lealtad y principia la complicidad? Es una, para muchos imperceptible, línea gris que deberíamos poner en blanco y negro. La amistad y la lealtad son virtudes compactibles. Pero ello no debe confundirse con la escarnecedora complicidad.
En tres elecciones nos hemos aliados para servir los mejores intereses de la colectividad de Santo Domingo Este. Para ello ha sido fácil el consenso. Pero cuando los alcaldes sirven otros intereses, se apartan de sus deberes y entran en la tiranía; un concejal, para mantenerse digno, debe entrar en la sedición. Como la indiferencia en tal situación es imposible, el otro camino es el de la complicidad. En este escenario, ser amigo es tener un precio. Ese precio es pagadero con los impuestos de los contribuyentes.
-“Sin conocerme y sin nada… nunca hemos discutido. No me conoce. No lo conozco- dice el alcalde Martínez refiriéndose a mí”, admitiendo que no existen razones para enemistad entre nosotros.
Dijo que también fui enemigo del fenecido alcalde Juan de los Santos. Es normal que los alcaldes y yo tengamos diferencias. Yo puedo cumplir y cumplo con mis deberes; porque no tengo intereses en el ayuntamiento. Y nunca lo he tenido ni los tendré. Es una posición de principio. No se puede servir a dos amos sin traicionar a uno.
En ese mismo espacio televisivo, en el que dijo que soy su enemigo, ya antes, en el capítulo del 24 de diciembre del 2017, el alcalde Alfredo Martínez, refiriéndose a un compañero de su partido que había ocupado durante 4 años la Dirección General de Aduanas, dijo: “48 meses sacándose el loto todos los días”. Es decir, que para él, percibir impuestos o administrar fondos públicos es “sacarse el loto todos los días”.
Hago esta cita para que entiendan las posibles diferencias, no enemistad, entre él y yo. En ese mismo programa elogió al fundador de su partido, al profesor Juan Bosch, como “un hombre que abrazaba ideas”.
El fenecido alcalde Juan de los Santos, en más de una ocasión impidió a los regidores, pese a que la mayoría me apoyaba, elegirme como presidente del concejo y finalmente también se opuso a que yo fuera candidato a regidor en la alianza. Cuando discutimos el pacto de alianza en la Dirección de Asuntos Electorales del PLD me dijeron “pon tu mujer”.
Ello explica por qué cuando yo aspiré a la presidencia del Concejo, en la primera gestión de Alfredo Martínez, donde también yo tenía mayoría, compraron votos a 5 millones de pesos, al menos una regidora fue secuestrada y otro resultó asesinado en circunstancias aún no aclaradas.
En la ocasión ya se había producido una denuncia desde la sede la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington, sobre una trama para asesinarme. El mismo presidente de la República llamó a palacio al presidente de mi partido para evitar que yo asumiera la presidencia del ayuntamiento. Y lo evitaron.
Y dicen ellos que el enemigo soy yo. Si ser su enemigo es decirle, para evitarle problemas postreros, lo que debe hacer o no hacer; entonces yo soy su enemigo. Pero si ser su amigo es aceptar sobornos, dadivas, ser parte de la mafia que desde antes de él llegar se lleva más del 40 por ciento del presupuesto, entonces también soy su enemigo; pero que conste, si es así, solo por eso. Por ninguna otra razón.
Decía el sabio Salomón: “Si no tienes un amigo que te diga tus defectos, búscate un enemigo que te haga tan apreciable favor”. Alfredo no tiene que buscarse ese enemigo porque en mi tiene aquel amigo.
Conforme al diseño normativo del orden municipal nosotros los concejales estamos llamados a fiscalizar a las administraciones municipales, regidas por los alcaldes municipales. He desempañado esta función con tres alcaldes. Frente a los tres creo haber cumplido con mi deber. A los alcaldes ni los amo ni los odio,los superviso. Fuera del cargo más de uno me ha elogiado, luego es otra cosa. Hago mi trabajo. Eso basta para que no me quieran. Pero otros me quieren. No me siento solo.

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