SAN LUIS, SANTO DOMINGO ESTE — 6 de octubre de 2026
La Fundación José Ramírez Concepción pone en alto la vida y la trayectoria de Diego Torres, un hombre que no necesita presentación porque es la historia viva de San Luis.
Nació donde la tierra enseña
Diego Torres nació en El Cabreto, en una casa de madera con piso de tierra, territorio que pertenece con orgullo a este Distrito Municipal. Allí, entre la humildad más pura, aprendió lo que valen las cosas: el trabajo, la palabra, la lealtad a la gente. No vino de otro lugar: salió de aquí, de la tierra misma que hoy lo ve caminar.
Creció escuchando el ritmo del Ingenio Ozama: el canto de los obreros a las 8 de la mañana y las 12 de la noche, el paso de los carros de bueyes cargados de caña, el sonido de las bocinas que marcaban la hora de entrar y salir, el camino de los niños hacia la escuela. Todo eso lo lleva dentro, y por eso lo cuenta con la verdad en la voz.
Formado por los grandes, sirviendo a los suyos
Su camino en la comunicación comenzó en el primer medio digital de Santo Domingo y Ciudad Oriental, bajo la dirección del legendario Robert Vargas, maestro del periodismo dominicano que dirigió decenas de los más grandes medios del país. De él aprendió que el periodismo no es fama: es servicio, rectitud y respeto por la verdad.
Más de 13 años al servicio de su pueblo
Hoy, con más de trece años dirigiendo su propio medio de comunicación, Diego Torres sigue firme: sin dejar de ser el mismo. Director de Al Instante a Diario, mantiene su puerta abierta a todos — al humilde, al obrero, a la autoridad, al que necesita ser escuchado.
Hombre honesto, serio y de firmes criterios, como lo señala la Fundación, ha recorrido un camino que empezó en un piso de tierra y hoy lo tiene de pie frente a toda la comunidad, sin olvidar jamás dónde nació.
"Si tú no lo conoces, no eres de San Luis"
Esa frase que hoy recorre el distrito no es un dicho: es el reconocimiento de un pueblo que ve en él su propia voz, su memoria, su dignidad. Diego Torres no habla de San Luis desde lejos: lo vive cada día.
"Nació en casa de madera con piso de tierra en El Cabreto — y hoy es la voz que eleva a todo su pueblo. Eso es lo que hace grande a un hombre: no desde dónde habla, sino de dónde no se ha ido nunca."

