
La reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán vuelve a poner sobre la mesa el riesgo de una guerra de mayor alcance. Mientras aumenta el intercambio de golpes, analistas examinan las principales bazas estratégicas que Irán aún no ha puesto en juego.
La escalada entre Estados Unidos e Irán y la reanudación del intercambio de ataques vuelven a plantear una pregunta clave: ¿qué cartas le quedan todavía a Teherán si el conflicto deriva en una guerra abierta?
La República Islámica aún dispone de herramientas que no empleó durante el anterior ciclo de enfrentamientos y que podrían ampliar el conflicto mucho más allá del campo de batalla, golpeando el comercio mundial, las comunicaciones y la infraestructura energética de Oriente Medio.
El cierre simultáneo de dos estrechos estratégicos
Además de reanudar el bloqueo del estrecho de Ormuz, una eventual expansión del conflicto podría provocar también el cierre del estrecho de Bab el Mandeb, otro corredor marítimo fundamental para el comercio mundial de hidrocarburos.
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