Editorial 3 de julio de 2026
Por Porfirio López Nieto
A finales de junio, Donald Trump amenazó con imponer un arancel del 100 % a cualquier país que impusiera aranceles a los servicios digitales de las tecnológicas estadounidenses. La advertencia sembró inquietud donde no debía: esa amenaza no afecta a la República Dominicana.
El enfoque de Trump es preciso. El Digital Services Tax (DST) grava los ingresos brutos de las grandes plataformas, y su peso recae sobre las firmas norteamericanas. Ese impuesto no figura entre nuestros tributos.
La confusión se agravó con una medida que se leyó al revés. La Ley 30-26 no crea un impuesto: lo reduce. La retención del Impuesto sobre la Renta (ISR), que aplican las empresas al pagar a proveedores extranjeros de servicios digitales, bajó del 27 % al 15 %. El Estado renunció a doce puntos de lo que cobraba: un alivio, no un nuevo gravamen.
¿Y el Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) aplicado a los servicios digitales? Fue archivado, pero no porque ofendiera a Trump ni porque intentáramos un DST. Se suspendió por el reperpero de una población que no aceptaba un impuesto más, en plena indignación por el desfalco al SENASA. Entre los argumentos figuró uno muy humano, el de Ricardo Ripoll: “Que encarecer la diversión del pueblo no era prudente en estos momentos.”
Las disposiciones tributarias dominicanas no colisionan con Trump. El ITBIS es un IVA que el propio Estados Unidos acepta frente a un DST, y la retención del ISR se redujo: ninguno grava los ingresos brutos de las plataformas. Quien suscribe apoya sin reservas los argumentos del erario dominicano.
La verdadera amenaza es de puertas adentro: sin confianza en que cada peso se gasta con honestidad y en que un desfalco como el del SENASA no lo dilapide, ningún impuesto hallará a un pueblo dispuesto a pagarlo.
Inquieta que, tarde o temprano, la DGII deba, por razones atendibles, desarchivar el ITBIS aplicable a las compras en internet. Cuando ocurra, actuemos con cautela para que una mala lectura no active el radar de Trump. Afinemos el lápiz antes de negociar, pues, como dijo el secretario Rubio, el presidente Trump “cumple con lo que advierte”.
