Santo Domingo Este RD..En el lenguaje cotidiano, la expresión “borrego” se utiliza de forma metafórica para describir a aquellas personas que siguen ideas sin analizarlas por sí mismas.
Actuar como un “borrego” no significa carecer de inteligencia. Muchas veces responde a la necesidad de sentirse aceptado, evitar conflictos o confiar en figuras de autoridad. Sin embargo, cuando este comportamiento se convierte en un hábito, puede limitar el desarrollo del pensamiento crítico.
Danilo Medina, quien proviene de un pasado político marcado por decisiones controvertidas, impuso en su momento a Gonzalo Castillo, utilizando el aparato estatal a su favor, incluso en contra de un compañero de su propio partido.
Hoy, según diversas percepciones, se observan señales que podrían indicar la intención de repetir ese mismo patrón.
Doy fe y testimonio de que, en su momento, se designaron ministros con el objetivo de influir en dirigentes y alinearlos en apoyo a dicha candidatura.
En lugar de actuar como árbitro imparcial, se optó por la imposición.
Surge entonces una interrogante: ¿es posible que, existiendo tantas mentes brillantes, nadie se atreva a cuestionar estas prácticas?
A sabiendas de los efectos negativos que estas decisiones han tenido en el Partido de Juan Bosch, cabe preguntarse si se permitirá que la historia se repita.
Concluyo haciendo un llamado a la reflexión: que nadie permita que el “danilato” o el ego de sus líderes anule su capacidad de pensar de manera crítica e independiente.
