Rodolfo Valera y Esteban Rosa: siempre disponibles, nunca le dan la espalda al pueblo
Santo Domingo Este RD, 18 de junio de 2026
Por Diego Torres
San Luis RD..el Distrito Municipal de San Luis, donde la realidad se vive calle por calle, callejón por callejón, la gente no mide a sus representantes por discursos grandilocuentes ni por cargos rimbombantes. Aquí el valor se mide por la cercanía, por la disposición y, sobre todo, por la humildad. Y en ese sentido, dos nombres resuenan con fuerza entre la población: Rodolfo Valera y Esteban Rosa.
Rodolfo Valera, abogado de profesión, exalcalde en dos periodos y actualmente director de Embellecimiento, ha dejado huella no solo por su trayectoria, sino por su forma de ser. Al igual que él, Esteban Rosa, director administrativo del Ayuntamiento de San Luis, comparte esa misma esencia: la de entender que el cargo público no es un privilegio, sino un compromiso.
Desde Al Instante Diario hemos podido verificar en distintas oficinas: en la Dirección General de Embellecimiento, donde se desempeña el doctor Rodolfo Valera como director, comprobamos que no es una persona que vive encerrado en un despacho ni pierde el tiempo en charlas sin sentido, sino que está siempre trabajando y recibiendo a las personas que acuden a él. Asimismo, hemos entrado en varias ocasiones a la oficina de Esteban Rosa y observado que siempre está atendiendo a los residentes del Distrito Municipal de San Luis, buscando soluciones a sus necesidades. Nunca los hemos encontrado ocupados en chismes ni conversaciones ajenas a su labor, ni a Valera ni a Rosa.
Ambos comparten cualidades muy valoradas por la comunidad: quien les hace un favor, se gana su amistad para siempre y ellos saben corresponder y agradecer con lealtad y respeto. Pero lo que más destaca de su forma de actuar es que son dos ciudadanos que no descargan sus problemas personales o familiares en el pueblo; al contrario, entregan amor, cariño, soluciones y consejos a quienes acuden a ellos. No actúan como otros funcionarios, que trasladan sus preocupaciones domésticas o su mal humor a la atención de la gente, afectando así la relación con la ciudadanía. Valera y Esteban son personas muy parecidas en este aspecto: nunca cargan con sus dificultades a la mente de los demás, saben separar su vida privada de su labor pública y siempre reciben a los vecinos con disposición.
Además, mantienen sus teléfonos disponibles las 24 horas del día. No importa la hora, ni el día, ni si es un asunto grande o pequeño; la gente sabe que puede llamar y obtener respuesta, que hay alguien del otro lado dispuesto a escuchar y a buscar soluciones.
Su labor no se limita a una oficina. Se les ve caminando entre la gente, compartiendo sus preocupaciones, conociendo de primera mano las necesidades de cada sector. Son personas que viven el día a día del distrito, que sienten como propios los problemas de sus vecinos.
San Luis cuenta con un amplio panorama político y social: en primer lugar, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en segundo lugar la Fuerza del Pueblo, seguido del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y otras organizaciones aliadas. Sin duda, hay muchas personas valiosas y con buenas intenciones en cada agrupación. Pero Valera y Rosa se distinguen precisamente por mantener esa cercanía, lealtad y equilibrio que a veces se pierde al asumir responsabilidades: no se alejan, no ponen barreras, no hacen que la gente tenga que pasar por decenas de intermediarios para ser escuchada.
Sin embargo, la realidad también muestra contrastes que generan malestar. Muchos vecinos señalan que no todos actúan con esa misma vocación de servicio. Existen funcionarios y empleados del Estado que reciben una flota telefónica con minutos gratuitos, pagada con el dinero de todos los contribuyentes, pero que no la usan para atender a la población. En muchos casos, no contestan las llamadas, y ese recurso destinado al servicio público se emplea para asuntos personales, llamadas de otra índole o incluso para asuntos ajenos a su labor, en lugar de averiguar qué sucede en los barrios o buscar respuestas a las inquietudes ciudadanas.
“Es el dinero de nuestros impuestos, debería usarse para servir”, comentan los residentes. Y es ahí donde el ejemplo de Rodolfo Valera y Esteban Rosa cobra aún más valor: ellos demuestran que es posible ocupar un cargo público sin perder la sencillez ni la lealtad, que se puede tener autoridad sin dejar de ser accesible, y que la verdadera grandeza de un servidor está en estar siempre al lado de su gente.
