Lima, 8 de junio (EFE).- El candidato izquierdista Roberto Sánchez adelantó este lunes a la derechista Keiko Fujimori al alcanzarse el 93,92 % del escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el domingo, tras haber neutralizado una desventaja que llegó a ser de 5,5 puntos porcentuales.
Con el 93,92 % de las actas contabilizadas, Sánchez obtiene el 50,008 % de los votos válidos al recibir 8.790.560 votos, frente al 49,992 % de Fujimori, que suma 8.787.618 sufragios.
Aún falta por escrutarse el voto extranjero, donde se espera que Fujimori sea la más votada; además de votos de zonas rurales, en los que las mayores preferencias las tendrá previsiblemente Sánchez; a la vez que hay más de 1.500 actas impugnadas, pendientes de revisión por parte de los jurados electorales.

Empate técnico
De otro lado, dos proyecciones publicadas en la noche del domingo vaticinan que la diferencia entre ambos candidatos se reducirá a niveles mínimos a medida que avance el escrutinio, con la posibilidad de que Sánchez adelante incluso a Fujimori.
La muestra elaborada por la empresa Ipsos para la Asociación Civil Transparencia, con un margen de error del 1,9 %, otorgó un 50,3 % a Sánchez, contra un 49,7 % a Fujimori.
Mientras, otra proyección con actas oficiales de la empresa privada Datum Internacional, con un margen de error de 1 %, señaló que Sánchez recibió un 50,14 % y Fujimori un 49,86 %.
Sánchez optimista, Fujimori cauta
Al conocer los primeros resultados durante la noche del domingo, Sánchez salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que «este es el día de la recuperación de la democracia» y consideró que es «el momento de la defensa del voto», por lo que pidió a sus delegados «exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo».
El candidato dio su mensaje sin desprenderse del sombrero del encarcelado expresidente Castillo, al que representa en estos comicios y que ha prometido liberar de su condena por el fallido golpe de Estado de 2022, pues lo reivindica al considerar que las élites políticas y económicas, con Fujimori a la cabeza, le impidieron gobernar.
