Sin Agua ni Baño: Residentes de El Toro de Guerra Imposibilitados de Trabajar
8 de mayo de 2026.
Por Diego Torres
El Toro, San Antonio de Guerra. – La comunidad de El Toro, en San Antonio de Guerra, se encuentra al borde de la desesperación, sumida en una profunda crisis por la escasez de agua potable que se extiende ya por más de seis días consecutivos. Cientos de moradores protestan airadamente, denunciando que la falta del preciado líquido no solo afecta su higiene personal y tareas domésticas, sino que también está paralizando sus actividades laborales y económicas.
Desde tempranas horas, grupos de residentes se han apostado en puntos estratégicos de la comunidad para manifestar su hartazgo y exigir una solución inmediata a las autoridades. "¡No tenemos agua ni para bañarnos!", exclamaba una de las manifestantes, con la voz quebrada por la frustración. Otros añadían que esta situación les ha impedido acudir a sus trabajos, ya que la higiene básica se ha convertido en un lujo inalcanzable.
La escasez ha forzado a los habitantes a buscar alternativas precarias y costosas. Algunos se ven obligados a recurrir a lagunas cercanas, cuyas aguas no garantizan salubridad, mientras que otros dependen de la compra de botellones de agua en colmados, lo que representa un gasto significativo que agrava la ya difícil situación económica de muchas familias. "Ya el agua de botellón se nos está yendo el doble por esta situación tan dura", comentó otro morador visiblemente afectado.
Un sentimiento generalizado de abandono y desigualdad permea entre los residentes. Muchos de ellos vinculan la actual problemática con el desarrollo industrial reciente en la zona. "Después que instalaron toda esta empresa y zona franca por aquí, ya no llega el agua, no viene por aquí", sentenciaba un líder comunitario, sugiriendo una posible relación entre el consumo hídrico de estas industrias y la disminución del suministro para los hogares.
La comunidad de El Toro hace un llamado urgente a las autoridades correspondientes, incluyendo a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) y a las autoridades municipales, para que atiendan esta grave situación que vulnera un derecho fundamental y pone en jaque la vida diaria de miles de personas. La paciencia de los moradores se agota, y la exigencia de una solución permanente se hace cada vez más fuerte.
