PRONUNCIAMIENTO SOBRE LA NECESIDAD DE UNA CONVENCIÓN DEMOCRÁTICA, PARTICIPATIVA Y TRANSPARENTE EN EL PARTIDO REVOLUCIONARIO MODERNO (PRM), DMSL.
En el marco del proceso interno que actualmente desarrolla el Partido Revolucionario Moderno, orientado a la renovación de sus estructuras dirigenciales, quienes suscriben el presente documento elevan su voz con responsabilidad, compromiso institucional y profundo respeto por los principios democráticos que dieron origen y sustento a nuestra organización política.
Es de conocimiento público que el proceso de convención interna ha sido inicialmente concebido bajo el mecanismo de consenso. Sin embargo, este ha resultado inviable en la práctica, debido a la falta de disposición de quienes actualmente ostentan posiciones de dirección, quienes se resisten a ceder espacios y permitir la legítima participación de nuevos aspirantes comprometidos con el fortalecimiento y la renovación del partido.
Ante la imposibilidad del consenso, se ha planteado como alternativa la elección mediante delegados. No obstante, este mecanismo, lejos de representar una solución democrática, constituye una vía que podría perpetuar las estructuras actuales, limitando la equidad, la transparencia y la verdadera representatividad de la militancia.
La elección por delegados, en el contexto actual, presenta serias debilidades estructurales, entre las que se destacan la existencia de vínculos de dependencia directa entre delegados y las actuales direcciones, ya sea por relaciones jerárquicas, familiares o de afinidad política; la falta de representatividad real de la base partidaria al concentrar la decisión en un grupo reducido; el riesgo latente de prácticas clientelares que desnaturalicen el proceso democrático interno; y la exclusión del derecho fundamental de participación de la mayoría de los miembros inscritos en el padrón del partido.
Resulta especialmente preocupante que esta propuesta haya sido promovida por el vice-síndico Freilin Urbáez, en aparente alineación con sectores de la dirección actual, así como las estructuras zonales y grupos de masas, lo que genera legítimas dudas sobre la imparcialidad, transparencia y equidad del mecanismo propuesto.
En ese mismo orden, resulta imprescindible destacar que los propios Estatutos del Partido Revolucionario Moderno consagran que la soberanía reside en la militancia (Artículo 9), estableciendo de manera categórica que el poder interno del partido emana exclusivamente de sus miembros. Asimismo, el Artículo 10 dispone que los cargos dirigenciales deben ser elegidos mediante voto universal, directo, secreto y proporcional, lo cual constituye la expresión más legítima y democrática de participación interna. De igual forma, el Artículo 11 reconoce el consenso como mecanismo válido de toma de decisiones, siempre que exista voluntad real de las partes, y los propios estatutos contemplan la figura de la Convención de Delegados como una modalidad organizativa dentro de la estructura partidaria.
En consecuencia, de la interpretación armónica de los Estatutos del PRM se desprenden tres grandes métodos para la celebración de convenciones internas:
1. El consenso, sustentado en el Artículo 11;
2. La convención por delegados, reconocida dentro de la estructura organizativa del partido; y
3. La elección mediante voto universal, directo y secreto de la militancia, consagrada en el Artículo 10 y reforzada por el principio de soberanía de la militancia establecido en el Artículo 9.
Por tanto, si bien todos estos mecanismos tienen base estatutaria, debe prevalecer aquel que garantice la mayor participación, legitimidad y transparencia, siendo evidente que cualquier modalidad que limite la intervención directa de la base partidaria resulta contraria no solo al espíritu democrático de los estatutos, sino también a los principios fundamentales que rigen la organización política.
En virtud de lo anterior, proponemos de manera firme y fundamentada que el proceso de convención se realice mediante un mecanismo abierto, participativo e inclusivo, en el cual todos los miembros debidamente inscritos en el padrón del partido tengan el derecho de ejercer el voto directo.
Esta modalidad garantiza la legitimidad de las autoridades electas, la transparencia del proceso, la renovación real de las estructuras partidarias, el fortalecimiento institucional del partido y la confianza de la militancia en sus dirigentes.
Negar la participación de la base es debilitar la democracia interna. Abrir el proceso a todos es fortalecer el partido y asegurar su futuro.
Finalmente, hacemos un llamado a la dirigencia nacional, a las estructuras territoriales y a toda la militancia del PRM a reflexionar con altura, responsabilidad y visión de futuro, entendiendo que los partidos políticos no pertenecen a grupos ni a individuos, sino a sus miembros y al pueblo que representan.
La democracia no se negocia. Se ejerce.
La participación no se limita. Se garantiza.
El partido no se hereda. Se construye entre todos.
