
Washington.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este viernes que busca retirar la ciudadanía estadounidense al exembajador, Víctor Manuel Rocha, acusado de haber trabajado durante décadas como espía para Cuba mientras ocupaba altos cargos diplomáticos y gubernamentales en EE.UU.
Los fiscales federales presentaron una demanda civil de desnaturalización contra Rocha, de 75 años, alegando que ocultó sus vínculos con el gobierno cubano durante su proceso de naturalización y mientras servía como funcionario estadounidense.
CARGOS EN RD, NACIONALIDAD Y FAMILIA
Calificado como «el espía cubano más prolífico», Rocha también tuvo funciones diplomáticas en República Dominicana.
Según registros oficiales, se desempeñó como Oficial Político en la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo entre diciembre de 1982 y enero de 1985. Luego fue subjefe de misión de la embajada entre 1991 y 1994.
Rocha no solo sirvió en República Dominicana en dos ocasiones, sino que también posee la nacionalidad dominicana. Además, su esposa y otros miembros de su familia son dominicanos.
HABRIA ADMITIDO SER UN ESPIA
«Víctor Manuel Rocha no era un operativo de bajo nivel. Fue un exfuncionario de alto rango del gobierno de Estados Unidos que admitió haber servido en secreto al régimen cubano durante décadas», declaró el fiscal federal Jason Reding Quiñones, del Distrito Sur de Florida.
El Departamento de Justicia sostiene que Rocha no debió obtener la ciudadanía estadounidense debido a que presuntamente mintió durante su proceso de naturalización y actuó en contra de los principios de la Constitución estadounidense.
Rocha fue arrestado en Miami en 2023 luego de confesar sus actividades de espionaje a un agente encubierto del FBI que se hizo pasar por un representante de la inteligencia cubana identificado como «Miguel».
De acuerdo con el expediente judicial, entre 2022 y 2023 el exdiplomático sostuvo al menos tres reuniones grabadas en español con el agente infiltrado.
Durante esos encuentros, Rocha se refirió repetidamente a Estados Unidos como «el enemigo» y aseguró que una de sus principales preocupaciones mientras trabajaba para el Departamento de Estado era «fortalecer la Revolución» cubana.