
El legado familiar: Edición especial
El día 22 de octubre del 2025 marcó un momento trascendental para la familia de Don Jaime Sánchez Olivero, nieto del ciudadano español Reginaldo Sánchez García, quien a sus 90 años de edad, acompañado por 39 de sus descendientes entre hijos, nietos y bisnietos, se presentó ante el consulado general de España en Santo Domingo, a iniciar el proceso para obtener la nacionalidad española bajo el amparo de la Ley de Memoria Democrática, honrando así un legado que ha perdurado a través de generaciones y continentes.
El origen de un linaje con historia:
La profunda conexión de la familia Sánchez Olivero con España se remonta a los ciudadanos españoles el Señor Francisco Sánchez Camazón y la señora Ysabel García Echavarría naturales de Valladolid, España, quienes emigraron a República Dominicana en calidad de comerciantes y hacendados a principios del año 1882.
Procrearon los hijos, Victor, María Germana, Francisco, María Ysabel, María de la Esperanza, Juan y Reginaldo.
Reginaldo Sánchez García, quien fue un empresario, comerciante y accionista del prestigioso Grupo Unión 1900 y 1920, residió en la calle Concordia de la ciudad de Barahona, hoy en día calle Jaime Mota.
Reginaldo, al igual que su hermano Víctor Sánchez García, encontraron el amor en la Perla del Sur en el Caribe, casándose con María Luisa Cavallo Rodríguez y Genara Cavallo Rodríguez (Genarita), hijas del hacendado italiano Paolino Cavallo Arnaud y de la puertorriqueña Genara Rodríguez Santos, entrelazando así raíces europeas y caribeñas.
Esta doble unión entre los hermanos Sanchez García y las hermanas Cavallo fue crucial para la conformación y el crecimiento de las familias Sánchez Cavallo, fortaleciendo aún más los lazos de esta estirpe cosmopolita.
Un legado que trasciende el tiempo
Hoy, los 39 descendientes que acompañaron a Don Jaime Sánchez Olivero al consulado de España, representan la continuidad de una historia que ha cruzado océanos y superado el paso del tiempo.
Con este acto, no solo busca recuperar un derecho ancestral, sino que también reafirma la identidad de un clan que has habido preservar su origen, su cultura y sus valores a lo largo de las generaciones.
