Fallas en la comunicación pública: un llamado a la responsabilidad de los departamentos de relaciones públicas en la República Dominicana
8 de abril de 2026
En la República Dominicana, los departamentos de relaciones públicas de las instituciones del Estado están llamados a desempeñar un papel fundamental: servir de puente entre las autoridades y la ciudadanía, así como con los medios de comunicación. Sin embargo, en la práctica, esta función muchas veces no se cumple con la eficiencia y la responsabilidad que se espera.
Es frecuente que periodistas y ciudadanos intenten comunicarse con relacionadores públicos para obtener informaciones, reportar situaciones o dar seguimiento a actividades oficiales, pero no reciben respuesta. En muchos casos, las llamadas telefónicas no son atendidas, o son devueltas con retrasos que van desde horas hasta días, semanas o incluso nunca.
Aunque existen profesionales comprometidos que responden de inmediato, demostrando disciplina, respeto y vocación de servicio, lamentablemente no todos actúan de la misma manera. Esta diferencia en el desempeño refleja una falta de uniformidad en los estándares de atención, lo que afecta la imagen institucional y debilita la confianza pública.
Recientemente, se intentó contactar a un departamento de una corporación estatal para reportar una avería, sin obtener respuesta. Este tipo de situaciones evidencia la ausencia de canales efectivos de comunicación, lo que resulta preocupante, especialmente en instituciones clave como las del sector eléctrico, agrícola, social y municipal.
Entidades como ministerios, ayuntamientos, gobernaciones y organismos de asistencia social deben garantizar que sus oficinas de relaciones públicas estén disponibles y operativas. La falta de atención oportuna no solo dificulta el trabajo periodístico, sino que también perjudica a la ciudadanía que necesita respuestas rápidas.
Más allá de una crítica, este es un llamado a la reflexión. La comunicación institucional no es un privilegio, sino una responsabilidad. Quienes ocupan estos cargos deben asumirlos con profesionalismo, ética y sentido del deber.
Fortalecer la disciplina, mejorar los canales de contacto y priorizar la atención al público son pasos esenciales para lograr una gestión más transparente y cercana a la gente. La ciudadanía merece ser escuchada.
