Santo Domingo, DN. - 29 de abril de 2026
Por Diego Torres
Es lamentable la situación que se vive en ciertas instituciones del Estado, donde hay empleados y funcionarios que parece que viven drogados o totalmente fuera de base.
Cuando usted les escribe o los llama, no le ponen ninguna atención. Dicen que nunca tienen tiempo, que siempre tienen muchas cosas que hacer... pero la realidad es otra: ¡NUNCA HACEN NADA!
Son personas negativas, prepotentes y llenas de un orgullo exagerado. Se comportan como si las instituciones fueran de su propiedad privada, como si el cargo se lo hubieran ganado para siempre y no fuera un préstamo del pueblo.
"Parece que llegan borrachos o endrogados al puesto, porque no tienen reacción, no atienden y no resuelven", afirmó una fuente preocupada por la mala imagen que dan estos servidores.
Aunque no todos son así, y hay funcionarios serios y educados que sí trabajan, esa mala hierba está dañando el nombre de la institución. El pueblo paga un salario para que lo atiendan, no para que lo ignoren como si fuera invisible.
