Plan Social de la Presidencia bajo Fuego: Acusan de Ignorar a Periodistas y Favorecer Coberturas Pagadas"
Fecha: 8 de abril de 2026
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Santo Domingo Este RD..Diversas voces del ámbito periodístico y comunicacional en la República Dominicana han levantado su preocupación por lo que describen como un persistente patrón de maltrato y discriminación hacia la prensa en el Plan Social de la Presidencia. La situación, que según los denunciantes se arrastra desde hace años, señala una actitud de exclusión hacia reporteros, fotógrafos y periodistas que no mantienen una relación de "cancha" o favoritismo con los directores de la institución.
La queja se centra en la dificultad de los profesionales de la comunicación para acceder a información o realizar coberturas imparciales. Se afirma que aquellos fotógrafos, quienes son esenciales para la creación de contenido visual que luego utilizan los medios y las instituciones para informar, son sistemáticamente ignorados. La denuncia subraya una práctica que, según los comunicadores, afecta directamente a los panelistas de programas y reporteros de barrios humildes, limitando su capacidad de ascenso profesional.
Se describe una actitud despectiva por parte de algunos funcionarios, quienes "no le cogen el teléfono, lo ven y no lo saludan, lo ignoran", a pesar de conocer a los periodistas y, en muchos casos, haber tenido orígenes humildes. Esta situación contrasta fuertemente con la misión del Plan Social, creado para asistir a los necesitados, pero donde, paradójicamente, la cobertura mediática parece estar condicionada.
La crítica enfatiza que, en la práctica, solo se logran reportajes cuando hay un pago de por medio para el fotógrafo, camarógrafo y periodista, lo cual contraviene la ética periodística y el acceso a la información pública.
Ante esta situación, se hace un llamado directo al presidente Luis Abinader para que autorice la destitución de los comunicadores y funcionarios del Plan Social de la Presidencia que perpetúan estas prácticas. Los denunciantes argumentan que estas personas actúan como si las instituciones fueran de su propiedad, olvidando que se financian con el dinero del pueblo. La asesoría a sus superiores es calificada de "mala", sugiriendo que contribuyen a mantener un ambiente hostil hacia la prensa independiente.
La intensidad de la frustración llega al punto de comparar la situación actual con regímenes autoritarios del pasado, haciendo una cruda referencia a la posible represión que habrían enfrentado en otras épocas aquellos que intentan reportar de forma independiente, señalando la gravedad de la percepción de desprecio hacia la labor periodística y la falta de libertad para ejercerla sin condicionamientos.
