No es tu saldo el que necesita cambiar… es tu interior el que clama por transformación

0



Por Sheila Martínez 

Santo Domingo Este RD..Puedes trabajar sin descanso, levantarte temprano, hacer todo “correcto”…

y aun así sentir que el dinero desaparece, que no rinde, que no alcanza.

Como si tus manos estuvieran abiertas y todo se escapara sin explicación.

Pero no… no es coincidencia.

Tampoco es solamente la situación del país.


Es algo más profundo. Más silencioso. Más espiritual.


Hay una voz invisible que no viene a quitarte lo que tienes,

viene a convencerte de que nunca será suficiente.


Ese es el verdadero enemigo:

la mentalidad de escasez.


No llega gritando… llega susurrando:

“Cuida demasiado…”

“No arriesgues…”

“Todo está difícil…”

“Algo malo puede pasar…”


Y sin darte cuenta, comienzas a vivir desde el miedo.

A pensar pequeño.

A soñar con límites.


Tu alma, diseñada para florecer, empieza a secarse por dentro.

Y entonces haces lo único que conoces:

intentas sacar vida de donde ya no hay nada.


Excavas en tus propias inseguridades…

buscando respuestas en un terreno que ya está agotado.


Te esfuerzas… te desgastas… te frustras…

pero no ves fruto.


Y es ahí donde ocurre el verdadero despertar.


Dios no entra a tu vida como una idea bonita…

Él irrumpe.


No llega con lógica humana, llega con poder divino.

No viene a darte “más de lo mismo”…

viene a cambiar la fuente.


Jesús no multiplicó porque había suficiente…

multiplicó porque Él es suficiente.


Y cuando Él toca tu vida…

no mejora el desierto… lo transforma.


Su presencia no solo provee…

restaura.


Donde había sequía, brota vida.

Donde había miedo, nace visión.

Donde había límites, aparece expansión.


Porque el problema nunca fue externo…

siempre fue interno.


Tu mente puede estar programada para sobrevivir,

pero tu espíritu fue creado para crear, avanzar, conquistar.


El miedo encoge…

la fe expande.


Dios no quiere darte solo recursos…

quiere convertirte en fuente.


“No conforme a lo que ves… sino conforme a Sus riquezas.”


Hoy no estás llamado a seguir cavando…

estás llamado a levantarte.


A cambiar la postura.

A mirar hacia arriba.

A creer diferente.


Porque cuando cambias lo que hay dentro de ti…

todo lo que está fuera comienza a alinearse.


Hoy no termina solo un ciclo…

termina una mentalidad.


Y donde antes había un desierto…

comienza a levantarse un jardín.


Si lo crees… si lo recibes… si decides caminar en ello…


decláralo con autoridad:


“Hoy dejo la escasez… y activo la abundancia que Dios puso dentro de mí.”

No hay comentarios