Por Angel Danilo Mesa
Es increíble cómo el gobierno del PRM insiste en enterrar una de las más importantes herramientas de control del quehacer local al tratar de eliminar, de manera práctica y abusiva, los roles de los regidores.
Es verdad que hemos tenido algunos regidores bandidos a través de los años, pero la inmensa mayoría son personas que realmente valen la pena.
Es verdad que hemos tenido algunos regidores bandidos a través de los años, pero la inmensa mayoría son personas que realmente valen la pena.
Los concejos municipales son órganos “políticos” de fiscalización de los fondos municipales y de las ejecutorias de los ayuntamientos. Están representados por los partidos políticos, quienes a su vez representan a los votantes. Los regidores son la barrera de contención para que los alcaldes no hagan lo que les venga en gana con los fondos de la ciudad… y precisamente está pasando todo lo contrario.
Bajo la actual legislación, los regidores se han convertido en “comecheques”, a juicio de un importante regidor de Santo Domingo Este, a quien aprecio y guardo respeto. Pero es así… el regidor tiene razón.
Los alcaldes promueven, a través de sus vínculos en el Congreso perremeísta y en el Gobierno, que se eliminen las trabas de la transparencia.
Eliminan las unidades de control interno de la Contraloría, no realizan concursos de oposición para nombrar al contralor municipal, quitan el uso de suelo a los concejos, modifican el presupuesto e invierten los fondos como si el ayuntamiento fuera un minifundio. Eso va a traer serios problemas cuando ya no sean gobierno.
Es por eso que ayuntamientos como Santo Domingo Este tienen poca cosa que exhibir, más que palabras y videos de más palabras, mientras en los seis años de administración perremeísta en ese municipio no existen obras municipales de desarrollo que puedan mostrar.
El PRM rompe el orden municipal, el orden institucional y el orden constitucional.
¿Hasta cuándo?
