Por: Armando Olivero Analista Legal
El mundo que conocíamos ha expirado. No en un estallido repentino, sino bajo el peso de su
propia ingenuidad. Durante décadas, Occidente se limitó a ser el «cuidador pasivo» y cómplice
de su propia decadencia, administrando un declive que muchos consideraron inevitable.
Pero en 2026, la historia ha dado un vuelco. Las recientes declaraciones de Marco Rubio y el
realismo estructural de Friedrich Merz no son simples consignas políticas; son el certificado de defunción del orden de posguerra y el acta de nacimiento de una nueva era: el Nuevo Siglo
Occidental.
El Espejismo del Post-1989
Tras la caída del Muro de Berlín, Occidente se emborrachó de una falsa sensación de victoria.
Creímos que el comercio domesticaría a las autocracias y que el multilateralismo sin fronteras fortalecería nuestras democracias. El resultado fue el opuesto: financiamos el ascenso de nuestros rivales estratégicos mientras nuestras bases industriales se marchitaban y nuestras instituciones eran colonizadas por una ideología globalista que despreció la soberanía nacional.
La globalización, tal como fue diseñada, se convirtió en el Caballo de Troya de una política
izquierdista financiada para fragmentar nuestras sociedades desde dentro, debilitando el Estado de Derecho y la identidad de los pueblos de América. En este escenario de erosión cultural, la degeneración actual del globalismo encuentra su expresión más radical en la intersección de la identidad personal y la validación social.
La relación entre los therians —personas que se identifican espiritual o psicológicamente con animales— y la izquierda «woke» atenta directamente contra los valores tradicionales y
cristianos. Mientras los therians buscan la aceptación de una identidad no humana, la cultura «woke» instrumentaliza esta búsqueda para priorizar la diversidad de identidades
marginalizadas sobre la realidad biológica y espiritual establecida por Dios desde la creación.
Este fenómeno no es aislado; es parte de un esfuerzo por disolver los límites antropológicos
fundamentales de Occidente en favor de visiones progresistas que desdibujan la esencia misma del ser humano y su lugar en el orden natural.
El Retorno de la Fortaleza: La Unificación de las Américas
El Nuevo Siglo Occidental propone una respuesta audaz: la creación de un bloque de lealtad estructural. Ya no se trata de competir en un mercado global abierto y tramposo, sino de construir un ecosistema de seguridad compartida.
La unificación de las Américas es el pilar central de esta doctrina. Se trata de una integración que trasciende lo comercial; es una alianza de supervivencia. Al traer las cadenas de suministro de vuelta al hemisferio (near-shoring) y proteger nuestra innovación con un celo legal y militar, estamos secando la fuente de recursos de quienes buscan nuestro colapso.
Esta unificación no es solo económica; es una reafirmación de los valores occidentales y la
protección de nuestra identidad frente al colectivismo globalista.
El Retorno de la Fortaleza: La Unificación de las Américas
El Nuevo Siglo Occidental propone una respuesta audaz: la creación de un bloque de lealtad estructural. Ya no se trata de competir en un mercado global abierto y tramposo, sino de construir un ecosistema de seguridad compartida.
La unificación de las Américas es el pilar central de esta doctrina. Se trata de una integración que trasciende lo comercial; es una alianza de supervivencia. Al traer las cadenas de suministro de vuelta al hemisferio (near-shoring) y proteger nuestra innovación con un celo legal y militar, estamos secando la fuente de recursos de quienes buscan nuestro colapso.
Esta unificación no es solo económica; es una reafirmación de los valores occidentales y la
protección de nuestra identidad frente al colectivismo globalista.
El Fin de la Diplomacia de la Debilidad
La irrelevancia actual de organismos como la ONU y la OMS no es un accidente, sino una consecuencia necesaria. Occidente ha comprendido que las reglas internacionales solo sirven si hay un poder soberano que las respalde.
El fin del orden de 1945 marca el inicio del Derecho de Alianzas, donde la seguridad nacional y la integridad de los principios fundacionales prevalecen sobre los consensos vacíos de los organismos multilaterales.
Conclusión: La Decisión de Prevalecer
La historia no es un proceso lineal de progreso, sino una lucha constante de voluntades.
Durante ochenta años, vivimos bajo la sombra de 1945; durante treinta, bajo el espejismo de
1989. Hoy, en 2026, la opción es binaria: o aceptamos el papel de administradores del caos o asumimos el mandato de nuestra propia primacía.
El Nuevo Siglo Occidental no es una invitación al diálogo; es una declaración de intención. Es
el retorno al realismo, a la industria, a la frontera y al valor. Pero, sobre todo, es la restauración del orden natural y los valores cristianos frente a las distorsiones de la cultura «woke» que han pretendido fragmentar la identidad humana.
Al rechazar las agendas que atentan contra la
realidad biológica y espiritual establecida por Dios desde la creación, Occidente recupera la
brújula moral necesaria para liderar.
Quienes esperaban un Occidente arrepentido y silente se encuentran hoy con un gigante que
ha recordado cómo cerrar el puño. El declive fue una elección impuesta; nuestro renacimiento no es una posibilidad, es la orden de marcha que Occidente ejecuta hoy para reclamar su lugar en la historia.
Occidente no está cayendo. Occidente está regresando a casa.
