Por Sheila Martínez
“Plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que ha prometido.”
Romanos 4:20-21
Hay momentos en la vida donde la promesa parece lejana. Donde el diagnóstico contradice la fe. Donde los recursos no alcanzan. Donde las puertas se cierran. Donde el silencio de Dios pesa más que cualquier ruido externo.
Pero la fe verdadera no se basa en lo que vemos… sino en Quién prometió.
Abraham no tenía evidencias naturales para creer. Su cuerpo estaba envejecido. Las circunstancias gritaban “imposible”. Sin embargo, decidió honrar a Dios creyendo. No dudó. No retrocedió. No negoció con la incredulidad. Se mantuvo firme, convencido de que Dios no necesita condiciones favorables para cumplir Su palabra.
Hoy, ese mismo Dios sigue siendo fiel.
Tal vez tu promesa está en pausa, pero no está cancelada.
Tal vez estás en proceso, pero no estás olvidada.
Tal vez no entiendes el tiempo, pero Dios sí.
La fe madura cuando decides confiar incluso cuando no entiendes.
La promesa despierta cuando tu corazón se alinea con la certeza de que Dios cumple.
No se trata de cuánto tiempo ha pasado.
Se trata de cuánto confías en Aquel que habló.
Dios no promete para ilusionar.
Dios promete para cumplir.
Hoy declara con autoridad:
✨ Estoy plenamente convencida.
✨ Mi promesa sigue viva.
✨ Dios es fiel.
Despierta tu promesa.
Despierta tu fe.
Despierta tu convicción.
Porque lo que Dios habló sobre tu vida… se cumplirá.
Con fe y determinación,
@ mividacondios1
Despierta Tu Promesa
