Funcionario municipal pasó de observador a presidente pese a que los estatutos exigen ser socio
Santo Domingo Este.–
En la Cooperativa del Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE), lo ocurrido durante la Asamblea General No. XVI ha sido descrito por socios como un proceso inusualmente acelerado, en el que, en un lapso aproximado de diez minutos, se definió un cambio total en la dirección de la entidad.
De acuerdo con versiones internas, Jesús Colón, funcionario del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, pasó de participar como observador institucional a ser integrado al Consejo de Administración y, casi de inmediato, electo y juramentado como presidente de la cooperativa.
Un ascenso exprés bajo cuestionamientos estatutarios
El procedimiento, según relatan asistentes, se produjo sin un debate amplio y con escaso margen para deliberaciones. La rapidez del proceso ha sido uno de los principales focos de cuestionamiento entre los socios.
A ello se suma un elemento de mayor peso institucional: los estatutos de la cooperativa establecen que solo un socio puede ser electo presidente, condición que, según versiones que circulan entre los propios miembros, Jesús Colón no cumplía al momento de su elección, al no figurar como socio activo de la entidad.
Este aspecto, señalan algunos participantes, debió ser aclarado y discutido formalmente antes de proceder a la votación.
Contexto previo y presión financiera
Las críticas sobre el proceso se producen en un contexto marcado por la retención de más de 10 millones de pesos correspondientes a aportes de los socios, situación que afectó la liquidez de la cooperativa durante varios meses.
De acuerdo con las mismas fuentes, la falta de disponibilidad de esos recursos generó malestar interno, paralizó compromisos y debilitó la gestión de la entonces presidenta, Kirsy Hernández, quien terminó asumiendo el costo institucional de una crisis que no se habría originado durante su mandato.
Reconfiguración impulsada desde el regulador
Aunque el orden del día contemplaba únicamente la elección de una vacante vencida, el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP) dispuso de manera anticipada el vencimiento de cargos que expiraban en mayo, lo que abrió paso a una recomposición completa de la directiva.
El proceso se desarrolló sin objeciones formales ni debates públicos, concluyendo con una mayoría amplia a favor de la nueva dirección.
Lecturas políticas y cuestionamientos éticos
Entre los socios también se ha planteado que la elección acelerada se produjo bajo una gestión municipal encabezada por figuras vinculadas a sectores evangélicos, lo que ha dado lugar a lecturas críticas sobre la coherencia entre el discurso moral y las decisiones administrativas adoptadas.
Algunos consideran que el control institucional terminó imponiéndose sobre los principios de participación, legalidad estatutaria y transparencia que rigen el cooperativismo.
Expectativas abiertas
Los socios esperan ahora que los fondos retenidos sean reintegrados, que se reconozcan los intereses generados, y que se ofrezcan explicaciones claras sobre cómo un funcionario municipal pasó a dirigir la cooperativa en un proceso resuelto en apenas diez minutos, pese a que los estatutos establecen requisitos específicos para ocupar la presidencia.
Mientras la nueva directiva asume con legitimidad formal, persisten cuestionamientos sobre el procedimiento aplicado y sobre los precedentes que este caso deja para la gobernanza cooperativa en el ámbito municipal.
