El Naranjo al Borde del Colapso: El Acueducto Daña la Carretera y la CAASD Ignora la Crisis"
Por Diego Torres
El Naranjo, San Luis – La comunidad del Naranjo, ubicada entre los municipios de San Luis y el Cabreto, atraviesa una grave crisis causada por la desatención de las autoridades competentes, principalmente del Director de la CAASD (Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo), Felipe Antonio “Fellito” Suberví Hernández. Durante años, los residentes han sufrido las consecuencias de un sistema de agua colapsado y una carretera en total deterioro, resultado directo de las averías en el sistema de acueducto. Sin embargo, a pesar de las constantes quejas, no han recibido ninguna respuesta efectiva para resolver esta crisis.
Un Sistema de Agua Colapsado y Carretera Destruida
El principal problema que afecta a los lugareños es el colapso del sistema de acueducto que surte agua desde la presa de Naranja de San Luis. Más de seis tuberías rotas en la zona han causado serios problemas de distribución, afectando a todos los barrios del Naranjo. La comunidad se enfrenta a un problema grave: la falta de agua potable. Aquellos que logran recibir el servicio, lo hacen con agua turbia, sucia y llena de tierra, completamente inapropiada para el consumo humano. La calidad del agua, que debería ser un derecho básico, está poniendo en riesgo la salud de todos los habitantes, especialmente en tiempos de calor extremo y enfermedades intestinales.
Un joven de Naranjo muestra de dónde sale el agua de una tubería que lleva tres años rota
La situación es aún más alarmante debido a la grave dañificación de la carretera que conecta al Naranjo con el Cabreto y San Luis. Las filtraciones constantes de agua, producto de las averías del sistema de acueducto, han debilitado el asfalto, creando baches y grandes hundimientos en la vía. Este deterioro ha dificultado el tránsito, especialmente en la temporada de lluvias, y ha dejado a los vehículos atrapados en las profundas grietas que atraviesan la carretera.
Los lugareños han tenido que lidiar con estas condiciones, poniendo en peligro su seguridad y la de sus familias. Las ambulancias y vehículos de emergencias tienen dificultades para acceder a la zona, lo que ha causado preocupación entre los residentes.
Los Sufrimientos de los Habitantes del Naranjo
Los habitantes del Naranjo han expresado su frustración en repetidas ocasiones. "Es imposible vivir así, el agua nunca llega limpia, y si llega, viene sucia, llena de tierra. A veces tenemos que buscar agua en los ríos o comprar botellas", cuenta Ramón, un residente del Naranjo, quien señala que muchas familias dependen de este servicio básico para subsistir.
El agua que reciben es también un riesgo para la salud, ya que muchos se ven obligados a consumirla a pesar de las condiciones en las que llega, por la falta de alternativas. "Mi hija se enfermó varias veces por tomar el agua sucia. Es indignante que las autoridades no hagan nada al respecto", asegura Claudia, otra vecina.
La carretera, por su parte, es otro dolor de cabeza para los lugareños. José, un pequeño comerciante, menciona que cada vez que hay que transportar mercancías a la zona, los vehículos quedan atrapados en los baches. “Los camiones no pueden pasar, y las personas tienen que caminar largas distancias para llegar a sus casas. La situación es insostenible", comenta.
En cada rincón del Naranjo se respira desesperanza, pero también un firme deseo de justicia. Los residentes sienten que han sido olvidados por el gobierno, y el abandono de las autoridades está llevando a muchos a considerar protestas violentas si no se atiende la situación de inmediato.
La Inacción de las Autoridades: 'Fellito' Suberví Hernández y la CAASD
Una de las mayores críticas de los lugareños recae sobre Felipe Antonio “Fellito” Suberví Hernández, el director de la CAASD, quien ha sido señalado de ignorar las constantes denuncias de los residentes. A pesar de las reiteradas solicitudes de reparación de las tuberías y la restauración de la carretera, Suberví Hernández ha mantenido un silencio rotundo, y no ha tomado acción para resolver el problema que ha afectado a esta comunidad durante más de cinco años.
"Estamos hablando de un problema que afecta la vida diaria de miles de personas. ¿Qué más tiene que pasar para que el Director de la CAASD nos escuche? Nos sentimos olvidados", señala Juan, un líder comunitario.
Lo que más indigna a los residentes es que, a pesar de las quejas, las autoridades continúan enviando recursos a otras zonas mientras el Naranjo sigue sumido en el olvido. Mientras tanto, algunos funcionarios de la CAASD, quienes están a cargo de la solución de estos problemas, se mueven en vehículos nuevos y lujosos, mientras las comunidades afectadas carecen de lo más básico, como agua limpia y una carretera en condiciones aptas.
¿Una Posible Protesta Violenta?
El desinterés y la falta de respuestas por parte de las autoridades han llevado a que los residentes empiecen a hablar de una protesta violenta como último recurso. Aseguran que están dispuestos a salir a las calles si no se actúa con urgencia. “No podemos seguir viviendo así. Hemos esperado mucho tiempo, y el gobierno sigue sin hacer nada. Si tenemos que tomar las calles para que nos escuchen, lo haremos”, afirma Claudia con firmeza.
Los lugareños están cansados de esperar soluciones que nunca llegan y sienten que solo a través de la protesta lograrán que el gobierno preste atención a sus necesidades.
Conclusión: Es Hora de Actuar
Es urgente que las autoridades, encabezadas por Felipe Antonio “Fellito” Suberví Hernández, tomen cartas en el asunto y actúen de inmediato para reparar las tuberías del acueducto y restaurar la carretera del Naranjo. Los residentes merecen tener acceso a agua limpia, una vía transitable y, sobre todo, que su sufrimiento sea escuchado y atendido de manera efectiva.
Es hora de que el gobierno y las instituciones responsables se comprometan a solucionar este problema que lleva años afectando a la comunidad. Si no se actúa rápidamente, el Naranjo podría enfrentar una crisis aún mayor, una crisis que ya no solo es de infraestructura, sino también de confianza en las autoridades.



