La agricultura y el control del Estado: Claves en los largos gobiernos de Trujillo y Balaguer
Por Diego Torres
Santo Domingo RD..Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) fue un dictador que gobernó la República Dominicana por más de 30 años, desde 1930 hasta su asesinato en 1961. Durante su régimen, Trujillo se enfocó en centralizar el poder, con el control absoluto del Estado y sus recursos. Nacionalizó varias empresas y utilizó el aparato estatal para sus propios intereses y los de su círculo cercano. A pesar de su autoritarismo, Trujillo también implementó algunas políticas de desarrollo, especialmente en la agricultura, lo que mejoró temporalmente la economía del país. Se encargó de la construcción de infraestructuras y el pago de la deuda externa, lo que fue percibido por algunos como una manera de mejorar la estabilidad económica. Sin embargo, el país vivió bajo un régimen de represión, donde la oposición política fue brutalmente perseguida y silenciada.
En cuanto a la administración pública, Trujillo centralizó la burocracia y las funciones estatales bajo su control directo, creando un sistema político y económico en el que las decisiones clave eran tomadas por él y su círculo cercano. Además, uno de sus logros fue la construcción de una serie de instituciones que perduraron después de su muerte, aunque muchas de ellas fueron utilizadas para mantener el control político en manos de su partido, el Partido Dominicano.
Joaquín Balaguer (1960-1962, 1966-1978, 1986-1996), quien fue presidente en varias ocasiones, continuó algunas de las políticas de Trujillo, aunque en un contexto democrático diferente, tras la caída de la dictadura. A pesar de su tiempo en el poder, Balaguer siempre fue criticado por mantener un control autoritario y clientelista sobre el país, utilizando el Estado y la economía en beneficio de su partido, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). En su gobierno, la agricultura siguió siendo un sector importante de la economía, y se continuaron implementando políticas que protegían los intereses del Estado.
Uno de los elementos que mencionas en tu texto, el verso que escribió Balaguer, refleja una de las estrategias más conocidas de su régimen: la manipulación de las necesidades básicas de la población para mantener el control político. El verso que dice: "Cuando al pobre se le da comida, está tranquilo", muestra cómo se utilizaban políticas de asistencia social y distribución de recursos básicos para generar simpatía y apoyo popular. Esto se veía como una manera de "compensar" a las clases bajas por su pobreza, pero también como una forma de garantizar el voto popular, a menudo en un contexto de clientelismo.
Además, Balaguer también implementó una política económica en la que la clase alta, los empresarios y las élites, mantenían una gran parte de los recursos y el poder económico del país, mientras que las clases bajas seguían viviendo en condiciones precarias. Esta división social que mencionas, entre la clase alta y la clase baja, persistió durante la mayor parte de su mandato.
Aunque el pueblo se sentía "tranquilo" con las ayudas que recibían, muchos seguían siendo excluidos de un verdadero desarrollo económico y social. Por eso, el contraste que mencionas de un gobierno que no hace nada por las clases más desfavorecidas y que las "deja en el olvido" es clave. Los pueblos que no ven mejoras en su calidad de vida tienden a volverse críticos y buscar el cambio.
Reflexión sobre el futuro político de la República Dominicana
Hoy en día, la República Dominicana enfrenta nuevos desafíos políticos y sociales. La polarización entre las clases alta y baja sigue siendo un tema central, y la desigualdad económica continúa siendo un reto. Sin embargo, a diferencia de los gobiernos de Trujillo y Balaguer, que basaron parte de su poder en el control autoritario y la manipulación, los gobiernos actuales enfrentan una mayor presión para implementar políticas inclusivas que beneficien a todos los sectores de la población.
En la actualidad, los políticos tienen la oportunidad de aprender de los errores del pasado y evitar caer en las prácticas clientelistas. A medida que la democracia avanza, es crucial que los gobiernos trabajen para reducir las desigualdades sociales y económicas, proporcionando empleo, educación, y servicios de salud adecuados para las clases más vulnerables.
El futuro político de la República Dominicana dependerá de cómo sus líderes manejen estos temas cruciales. Si los gobiernos continúan atendiendo las necesidades de la clase baja, como lo hicieron Trujillo y Balaguer, pero sin caer en la manipulación, pueden lograr una verdadera mejora en las condiciones de vida de la población. Pero, si siguen ignorando las necesidades básicas de la gente y favorecen solo a los poderosos, el descontento social puede volver a estallar, como ocurrió en el pasado.
