Controversia por la Fiesta de Navidad del Alcalde César Rojas en San Antonio de Guerra
San Antonio del Guerra..La reciente celebración de Navidad organizada por el alcalde César Rojas ha generado un gran debate en el municipio de San Antonio de Guerra. La fiesta, que tradicionalmente se realizaba en el centro del pueblo, se celebró esta vez en una finca alejada de la comunidad, lo que provocó malestar y descontento entre los residentes de los barrios más empobrecidos.
Según testimonios de varios asistentes, el evento estuvo marcado por una clara exclusión. Aunque el alcalde invitó a empresarios, personas influyentes de la capital, artistas de renombre y miembros de la alta sociedad, no se extendió la invitación a la mayoría de los ciudadanos del pueblo. Las personas de sectores más humildes, especialmente las pertenecientes a las comunidades religiosas, como los evangélicos y católicos, se vieron fuera de la celebración. Este hecho ha levantado varias interrogantes sobre el enfoque de la administración municipal, que ha sido vista por muchos como una actitud distante de las necesidades de los habitantes más vulnerables.
El lugar elegido para la fiesta, una finca lejana al centro del pueblo, contrastó con la tradición de realizar este tipo de eventos en espacios públicos accesibles, como el multiuso o el club del pueblo, donde las familias de todas las clases sociales podían disfrutar de la celebración. La elección del sitio, además, se produce en un contexto donde la comunidad enfrenta dificultades económicas y sociales, lo que hizo aún más evidente la brecha entre las élites y los más necesitados.
Algunos de los asistentes a la fiesta, que tenían un perfil de alto poder adquisitivo, mencionaron que el evento estuvo lleno de banquetes y celebraciones exclusivas, como un puerco asado, mientras los habitantes del pueblo se quedaron esperando una oportunidad para participar. Mientras tanto, la población más desfavorecida, que a menudo lucha con la falta de recursos y alimentos, no tuvo acceso al festín y continuó lidiando con las dificultades cotidianas.
Este incidente se enmarca en un contexto de tensión política y social, particularmente en relación con las iglesias evangélicas, con las cuales el alcalde César Rojas ha tenido ciertos conflictos en el pasado. La decisión de realizar el evento fuera del centro del pueblo ha sido interpretada por algunos como una manifestación de esta discordia y como una clara señal de que la administración actual no tiene en cuenta las demandas y expectativas de la mayoría de los ciudadanos.
La polémica generada por este tipo de decisiones podría repercutir en las elecciones municipales dentro de cuatro años, cuando la población de San Antonio de Guerra tendrá la oportunidad de elegir a un nuevo alcalde. Para muchos, la esperanza es que en ese momento se pueda regresar a una celebración más inclusiva, que permita que todos los sectores de la población, sin importar su nivel económico o religioso, puedan compartir en un evento que realmente los represente.
Mientras tanto, los residentes del pueblo de San Antonio de Guerra continúan esperando que sus necesidades sean atendidas de manera más equitativa, y que el gobierno local se enfoque en soluciones que beneficien a toda la comunidad.
El desafío para Abinader será equilibrar las demandas internas del PRM con las promesas hechas a los partidos aliados, ya que una mayor insatisfacción podría traducirse en una erosión de su base política y, a largo plazo, afectar su capacidad de gobernar eficazmente.
